“En un
mundo dominado por el desorden y el desastre y el fraude tal vez sólo se pueda
confiar en la belleza. Sólo la excelencia artística es incorruptible. El placer
no puede menoscabarse.
Por tanto,
dedicarse a la creación y el disfrute de la belleza puede ser un asunto serio,
no necesariamente un medio de huir de la realidad, sino a veces un medio de
aferrarse a ella cuando nos invaden…”