Hace unos años, alguien me dijo que la vida de un adulto se basa en elegir constantemente. Ante cualquier circunstancia, tomar una decisión. Que mi vida está solamente en mis manos y que yo y solo yo debo remar mi propia canoa.
Nunca pensé que estuvieran hablando tan en serio.
Ni que sería tan difícil elegir.
Sobre todo, elegir pensando en mí.
No en vos, no en él, no en ellos.
En mí.