A veces las despedidas pueden no ser un final, sino el más fantástico comienzo.
Si no fuera así, esta historia sería otro sueño loco, o quizás el colmo de lo efímero.
Pero hoy me hiciste feliz, y no sé si en realidad importa lo que pase mañana.
Siempre va a ser rock.
No va a haber tiempo para que me extrañes.