No es angustia, no es bronca, no es impotencia, no es decepción. En realidad es como una fusión de todo eso más una pizca de sorpresa. No me lo explico, pero es lo que me pasa. No debería (¿o sí?) tener un mal presentimiento. Ojalá me equivoque, pero mientras tanto, ¿qué hago con lo que siento?
Dejar de maquinar, dejar de maquinar, dejar de maquinar.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH!!!
¡Gritaría tantas cosas al viento! El problema es que no sé bien qué.
Mejor te sigo esperando, sé que cuando vuelvas, volverá mi paz. No te imaginás cuánto te extraño.